¿Por qué registrar una novela es lo primero que debes hacer cuando la acabas(y qué pasa si luego la cambias)?

Conozco esa sensación: has escrito la última palabra de tu novela, has puesto el «FIN» en grande y te has quedado mirando la pantalla con una mezcla de emoción, alivio y un vacío tremendo en el pecho. Pero tras ese momento, caes en la cuenta de algo: toca un largo camino por delante: antes de que esté en las estanterías de tus lectoras, y ese camino te parece casi más duro que la propia escritura. Y en este post te voy a explicar el porqué registrar tu novela es lo primero que debes hacer cuando la acabas. Pero antes de que sigas, esta afirmación tiene sus matices. ¿Te quedas?

Tras acabar un texto, me da igual si es novela, como otro tipo de creación literaria, artística o científica, en el que has pasado meses (o años) conviviendo con tus protagonistas, sufriendo con cada desencuentro, buscando la palabra exacta para que esa escena te rompiera el corazón y robándole horas al sueño. Es tu bebé. Y ahora que está terminado, llega la gran pregunta del millón: ¿Y ahora qué hago?

Lo más normal del mundo es que te entren las prisas. Quieres buscar correctora, hablar con diseñadoras de portadas, preguntar a tus lectoras cero qué les ha parecido el giro final o empezar a buscar editoriales para enviarles el manuscrito.

Pero antes de que tu novela empiece a volar de bandeja de entrada en bandeja de entrada, tenemos que hablar de algo muy importante. Y te lo digo con mis dos sombreros puestos: como escritora que sabe lo que cuesta parir una historia y como abogada especializada en propiedad intelectual.

Lo primero que tienes que hacer con tu novela es registrarla.

Nada de «ya lo haré cuando me responda una editorial» o «bueno, total, solo se la voy a pasar a dos personas». No. Tu historia es tuya, te ha costado un esfuerzo brutal y merece que la protejas desde el primer día. Yo misma antes de publicar Ojalá no fueras tú, estuve a punto de caer en el error de mandar la novela antes de registrarla y menos mal que tuve la cabeza fría porque sino a día de hoy, podría estar lamentándolo. Así que si ya has enviado tu libro antes de leerme, no pasa nada, si son personas de tu plena confianza, hazlo, pero solo si estás absolutamente segura. Si dudas, no lo hagas.

 

¿Por qué registrarla antes de moverla? (Explicado de forma fácil)

En teoría, la ley dice que por el simple hecho de haber escrito la historia ya tienes los derechos sobre ella. Qué bonito suena, ¿verdad?

El problema viene en la vida real. Si mañana alguien lee tu manuscrito, le «inspira» sospechosamente tu trama o utiliza tus textos sin tu permiso, ¿cómo demuestras tú quién lo escribió primero?

Ahí es donde entra el Registro de la Propiedad Intelectual.

Registrar tu novela es, básicamente, conseguir un sello oficial del Estado con fecha, hora y tu nombre que dice: «Esta historia existía aquí, en manos de esta autora, en este día exacto». Es tu prueba indiscutible frente a cualquiera. Te da una tranquilidad mental que no se paga con dinero a la hora de mover tu manuscrito por el mundo. Y ahora me puedes decir: «Ya, Bea, pero es que hay registros privados gratuitos».

Sí, efectivamente existen, pero el registro de la Propiedad intelectual tiene algo que no tienen los demás: es público y tiene presunción de veracidad. Si solo la registras en un registro privado no dispones de ella. Por eso mi consejo es que si puedes hacerlo en el registro de la propiedad intelectual y en otro de tipo privado, como por ejemplo Safe creative, mejor.

 

El gran mito: «Tengo que esperar meses a que me den el certificado para poder mover el libro»

Este es el error más típico y el que más frena a las autoras para registrar la novela en el Registro de la propiedad intelecual.

Muchas me decís: «Es que si tarda seis meses en resolverse el trámite, voy a perder un tiempo precioso antes de poder mandar la novela a editoriales o concursos».

¡Pues tengo una buena noticia! La protección no empieza cuando te conceden el registro definitivo; empieza en el segundo exacto en que presentas la solicitud.

En cuanto entras en la sede electrónica, subes tu PDF, rellenas tus datos y pagas la tasa administrativa, el sistema te da un justificante de registro con su número de asiento y su sello de tiempo. Desde ese instante ya estás cubierta. Al día siguiente puedes empezar a mandar tu novela a quien quieras porque ya tienes tu resguardo oficial bajo el brazo.

Tener el registro oficial te permite frenar las ventas y exigir indemnizaciones por los daños causados. Pero va más allá: puedes pedir medidas para reparar tu reputación como autora, incluyendo medidas públicas para que quede constancia clara de la autoría original (y de quién ha cometido la infracción).

 

La duda del millón: «¿Y si registro la novela y luego cambio cosas?»

Esta es la pregunta estrella, y tiene toda la lógica del mundo. Una novela es algo vivo. Pasas por lectoras cero: hay correcciones, la revisas e incluyes modificaciones. Se la la envías a la correctora y hay correcciones, la leen tus amigas de confianza, la dejas reposar dos semanas y de repente te das cuenta de que el capítulo ocho no funciona o que quieres cambiar un diálogo entero.

¿Significa eso que has tirado el dinero del registro a la basura? Para nada o sí.

Antes de que te pueda el ansia, y aquí me pongo el sombrero de escritora total, un libro es como la paella, si después de hacerla, la dejas reposar está más rica. Una novela suele mejorar mucho cuando tras un tiempo escribiendo, tomas perspectiva de la historia, haces tu vida y la relees. Por eso, antes de registrarla, antes de enviarla a nadie, déjala unos días. Cuando la releas lo harás con ojos mucho más críticos y te darás cuenta de detalles que se te habían pasado por alto. Así que ahora voy a seguir partiendo de que este paso no te lo has saltado y tu paella o masa (porque ya sabes que el pan de masa madre está mucho más rico) ya ha reposado.

Para saber si tienes o no que volver a registrarla después de enviarla a lectoras cero, corrección, depende del tipo de cambio que hagas:

1. Cambios pequeños o normales (Estás cubierta, no necesitas hacer nada)

  • Corregir faltas de ortografía, comas rebeldes o erratas.
  • Cambiar frases para que el texto fluya mejor o tenga más ritmo.
  • Añadir un par de párrafos para darle más tensión a una escena.
  • Cambiar el nombre de un personaje secundario o detalles de ambientación.

Todo esto son retoques normales de pulido. La historia, la trama y los personajes siguen siendo los mismos. Tu registro inicial te cubre perfectamente, no tienes que volver a pagar ni a hacer ningún trámite nuevo.

 

2. Cambios sustanciales o «gordos» (Toca volver a registrar)

  • Reescribir una parte importante, como referencia un 30% o 40% de la novela.
  • Cambiar por completo el final de la historia.
  • Eliminar o añadir subtramas enteras que cambian el rumbo del libro.
  • Reescribir el libro entero cambiando el punto de vista (por ejemplo, pasarlo de tercera persona a primera persona).

Si has transformado tanto la novela que casi parece otra historia diferente, esos trozos nuevos no están en el documento que subiste la primera vez, eso aunque tenga el mismo título, seas tú misma… En este caso, lo suyo es hacer un nuevo registro de la versión definitiva para que todo el material nuevo quede igual de protegido.

 

¿Y qué pasa fuera de España? La protección internacional

El registro oficial que tramitas aquí tiene eficacia directa en territorio nacional, pero gracias al Convenio de Berna, tus derechos morales y patrimoniales gozan de reconocimiento automático en más de 180 países.

Tu certificado español actúa como una prueba de prioridad y autoría ante cualquier conflicto internacional. No obstante, si tu novela va a ser distribuida con fuerza en mercados específicos (como Estados Unidos o Latinoamérica), existen particularidades procesales y estrategias de protección territorial complementarias que conviene valorar caso por caso.

 

¿Hablamos de tu novela?

Escribir romántica es maravilloso, pero lidiar con la burocracia y la letra pequeña de los contratos editoriales puede dar mucho dolor de cabeza si no estás acostumbrada.

Si acabas de poner el punto final a tu manuscrito y no tienes claro cómo hacer el trámite, o si ya tienes una oferta editorial sobre la mesa y quieres que revisemos juntas el contrato cláusula por cláusula para que firmes 100% segura, puedes enviarme un correo y hablamos.

Vamos a asegurarnos de que tu novela tenga el final feliz que se merece, dentro y fuera del papel.

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