Te pasas horas dándole vueltas a un guion, preparando un carrusel con microhistorias, grabando tomas para un Reel estético o escribiendo un texto al que le das mil vueltas y haces tropecientos cambios, ya sea para promocionar tu novela o para cualquier otro proyecto. Lo publicas, conecta con tu comunidad y, de repente… sorpresa: otra cuenta ha copiado tu texto palabra por palabra, ha descargado tu vídeo de TikTok para resubirlo como propio o ha calcado tu contenido sin citarte.
Te indignas, le escribes a esa persona para que lo borre y te suelta la mítica frase: «Haberlo pensado antes, lo que se sube a internet es de todos».
¿Es eso cierto? ¿Tienen derechos de autor tus publicaciones? ¿O de verdad las redes sociales son una selva sin ley?
Como escritora y abogada especializada en propiedad intelectual, te lo digo alto y claro: no, lo que publicas en redes sociales no pasa a ser de dominio público ni nadie tiene barra libre para robártelo.
¿Pueden tus posts, Reels y TikToks estar protegidos por derechos de autor?
POR SUPUESTO QUE SÍ.
La Ley de Propiedad Intelectual protege todas las creaciones originales literarias, artísticas o científicas, independientemente del soporte o formato en el que se divulguen. Una publicación en Instagram está protegida por los derechos de autor porque da exactamente igual si tu texto está impreso en papel con encuadernación de lujo, escrito en el copy de una publicación de Instagram, en un vídeo que tú has creado o en un carrusel porque lo relevante es la creación por parte de un humano.
(En otro post te contaré con calma las razones de por qué un dibujo hecho por una foca o un selfie sacado por un mono no están protegidos por derechos de autor, pero hoy centrémonos en esto).
¿Qué tipo de contenido en redes puede tener derechos de autor? Aquí nos tenemos que remitir al artículo 10 de la Ley de Propiedad intelectual que para evitar que salgas corriendo de esta publicación, me voy a ahorrar.
- Textos y captions: Relatos breves, reflexiones originales, hilos explicativos, extractos de tus manuscritos o guiones de vídeos.
- Vídeos (Reels, TikToks, Shorts): El montaje audiovisual, la edición, los diálogos grabados por ti o las escenas que compones tienen consideración de obra audiovisual o grabación protegida.
- Fotografías y diseños: Imágenes originales, portadas, infografías, composiciones visuales y carruseles gráficos.
- Audios originales: Si grabas una locución propia, voz en off o música compuesta por ti.
OJO: ORIGINALES. Nada de recortar trocitos de vídeos de terceros por ahí para montarlos como propios, ni de coger imágenes ajenas con derechos de autor para armar tu carrusel en Canva.
El requisito indispensable: la originalidad
Para entender dónde traza la línea la ley, la novela romántica nos da la metáfora perfecta: nadie es dueño de un trope.
El enemies to lovers, el fake dating, el grumpy x sunshine o los romances de oficina son esquemas narrativos e ideas universales. Cualquier escritora del mundo tiene pleno derecho a escribir una historia sobre dos rivales que fingen salir juntos y acaban enamorándose de verdad. La idea base no le pertenece a nadie. ¿Por qué? Porque es algo muy genérico, no requiere un gran esfuerzo del intelecto el imaginar que dos personas se odian al principio y al final se enamoran.
Ahora bien, una cosa es inspirarse en la idea del fake dating y otra muy distinta es coger el manuscrito de otra autora, calcar sus escenas clave, copiar sus diálogos ingeniosos y reproducir la dinámica de sus protagonistas cambiándoles solo el nombre. Eso es un plagio flagrante. Y no, tampoco sirve cambiar un poco las escenas si cualquier lector medio puede presumir que se trata de la misma obra.
Aquí es donde entra la parte jurídica que debes tener muy clara. No todo lo que se sube a internet está protegido de forma automática: la clave reside en la originalidad. Para que tu contenido tenga la protección de los derechos de autor, debe reflejar tu impronta personal y ser fruto de tu esfuerzo creativo.
Está protegido:
- Un guion original donde explicas un concepto con tu propio estilo.
- Un micro-relato o una escena creativa.
- Una reseña literaria profunda (tanto por escrito como en vídeo).
- La fotografía del libro que te has leído si tiene una composición especial que consiga captar el libro de una manera particular.
- Una composición visual cuidada o un carrusel educativo propio.
No está protegido (o difícilmente lo estará):
- Las ideas generales (la idea de «hacer un vídeo sobre enemies to lovers» no es de nadie; la forma concreta en que tú lo guionizas y lo ejecutas, sí).
- Los memes genéricos o usar una plantilla de tendencia donde solo cambias dos palabras habituales.
- Frases sueltas, refranes populares o conceptos puramente informativos sin elaboración creativa.
FRASE PARA RECORDAR: Las ideas no se registran; la forma de expresión de las ideas, sí.
El gran mito: «Si lo subes a Instagram o TikTok, pierdes tus derechos»
Este es uno de los errores más extendidos. Mucha gente cree que al aceptar los términos y condiciones de Meta o TikTok estás renunciando a tu autoría.
¿Y es cierto?
Desde el punto de vista del derecho español esto es falso. Peeeero estas empresas, como bien sabrás, no son españolas: Meta es estadounidense y TikTok es china. Para poder reclamar una infracción cometida directamente por estas dos corporaciones tendríamos que ver qué dice el derecho internacional en esta materia y, más aún, en el caso estadounidense, donde tienen un sistema de protección bajo el esquema del copyright, mientras que en el derecho europeo se regula desde la tradición de los derechos de autor continentales. (Y no sigo por ahí que te me vas a dormir, lo estoy viendo y es perfectamente normal :P.
Lo que sí debes tener clarísimo es lo que firmas al abrirte una cuenta en estas plataformas:
- Conservas la titularidad de tus derechos de autor. La obra sigue siendo tuya al 100%.
- Lo único que otorgas a la red social es una licencia no exclusiva, gratuita y mundial para que puedan alojar, mostrar, distribuir y reproducir tu contenido dentro de su propia plataforma.
En cualquier caso, esa licencia es técnica y exclusiva para el funcionamiento de la aplicación, no para el resto de usuarios. Que tu post sea público no significa que un tercero tenga barra libre para descargar tu vídeo y usarlo en sus anuncios, copiar tu texto para su blog o atribuirse tu contenido creativo sin tu consentimiento.
¿O acaso que tu casa se vea desde la calle significa que cualquiera puede entrar y adueñarse de ella? ¿O que una librería ponga tu novela en el escaparate le da derecho a alguien a entrar, fotocopiar las páginas y venderlas en la acera? No, ¿verdad? Pues es lo mismo.
«No he registrado mi TikTok ni mi Reel en el Registro de la Propiedad: ¿estoy desprotegida?»
Nadie en su sano juicio va a la sede del Registro de la Propiedad Intelectual a pagar una tasa de 15 euros y rellenar impresos por cada vídeo de 30 segundos que sube a TikTok o a Instagram. Sería inviable y una ruina.
Por suerte, los derechos de autor nacen en el mismo instante de la creación. Aunque para una novela el certificado oficial es la prueba reina, en redes sociales cuentas con una huella digital automática que sirve como prueba de autoría:
- El timestamp (sello de tiempo público): Tu vídeo tiene una fecha y hora exacta de publicación en los servidores de la plataforma. Si el tuyo se publicó el martes a las 10:00 y el de la otra cuenta el jueves, la prioridad temporal está demostrada.
- Los brutos de grabación (raw): En la galería de tu teléfono o cámara conservas los clips originales sin comprimir, las tomas falsas y los metadatos técnicos (fecha de captura, resolución, dispositivo). Quien te ha robado el vídeo solo tiene un archivo comprimido descargado de la app.
- El archivo en tu app de edición: Si montas tus contenidos en CapCut, Premiere, InShot o Canva, el proyecto editable con sus pistas de audio, cortes y capas de texto es una prueba irrefutable de que la pieza nació en tu dispositivo.
Y aquí sí me parecen muy útiles los registros privados de los que te di una pequeña opinión en el post anterior.
¿Qué puedes hacer si alguien copia tu contenido en redes?
Si descubres que alguien se ha apropiado de tus textos, tus vídeos o tus imágenes, tienes varias vías legales para actuar:
1. Reclamación directa por infracción de copyright dentro de la plataforma
Tanto Instagram como TikTok cuentan con formularios oficiales de denuncia por vulneración de propiedad intelectual (formulario DMCA). Si aportas el enlace de tu publicación original y demuestras tu autoría previa, la plataforma suele retirar el contenido infractor con bastante rapidez.
2. Vía extrajudicial: requerimiento formal de cese
Si se trata de una empresa, una marca o una cuenta que está monetizando a costa de tu trabajo, un requerimiento formal redactado por una abogada suele frenar el problema en seco. (A algunos, los que llevamos toga les imponemos mucho). Sirve para exigir que retiren el material de inmediato, reconozcan la autoría o indemnicen el uso no autorizado.
3. Vía judicial e indemnización
En casos de plagio reiterado o uso comercial ilícito de tus contenidos, la ley contempla la posibilidad de reclamar indemnizaciones por daños económicos y por daño moral, además de la retirada definitiva del material.
Cuida lo que creas, defiende tu trabajo
Crear contenido de calidad para conectar con tus lectoras y hacer crecer tu proyecto cuesta horas de trabajo, creatividad y energía. No dejes que nadie minimice tu esfuerzo escudándose en que «está en internet».
Si has detectado que alguien está usando tus textos, tus vídeos o fragmentos de tus obras sin permiso —o si tienes dudas sobre cómo blindar tus derechos de autor dentro y fuera de las redes—,mándame un correo analizamos tu caso para proteger tu trabajo como se merece.


